9 de novembre de 2006

Voy a contar esta historia de mi hermana.
Cuando éramos pequeñas mis padres no nos podían comprar los reyes pero siempre nos ponían algún muñeco de cartón. Mis padres nos decían que pusiéramos los zapatos en la chimenea.
Aquel año mi hermana cogió unos zapatos que una señora le había regalado y los puso en la puerta de la calle por fuera, con la mala suerte que se los quitaron y cuando nos levantamos mi padre le preguntó que donde estaban sus zapatos porque al poner los caramelos de mi hermano y los míos vio que no estaban los suyos. Ella con toda su inocencia le dijo a mi padre que los dejo en la puerta para que le dejaran la muñeca que les había pedido a los reyes.

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